Te regalo...

Te regalo un camino de tropiezos y una mano fuerte en tu hombro, para cuando quieras caerte conmigo. Te regalo la multitud de soledades, que te precedieron, para que construyamos nuestros propios días de sol. Te regalo una cadena de errores, para que compartamos culpas, dividamos penas, suprimamos castigos. Te regalo la certeza de que siempre se vuelve al principio, principio y fin de todo este andar. Te regalo los resabios de este corazón, hecho y deshecho y vuelto a armar, que encuentra, en los huecos del tuyo, el ensamble más perfecto. Te regalo la infinitud de las palabras tiernas, que no me sale decirte, pero que pugnan por escapar del pecho. Te regalo las canciones que no escribí, ni voy a escribirte, aunque sepas, que te pertenecen por completo. Te regalo un sinfin de verdades dolorosas y punzantes, que todavía no alcanzo a contarte. Te regalo un cuerpo, común y corriente, que se sabe imperfecto, pero aún así está deseoso de tenerte. Te regalo, en suma, este puñado de pequeñeces, lágrimas y flores que es mi vida, para que en ella dibujes tu silueta, su divino complemento, y empecemos a caminar.

domingo, 26 de abril de 2009

Hoy no quiero que seas lo que siempre imaginé. No quiero que aparezcas, justo cuando más lo necesito. Hoy quiero sorpresas. Hoy no quiero la promesa, de mil primaveras a mi lado, ni quiero que me jures, que vas a quedarte conmigo. Me basta con que estés hoy, me basta con que duermas hoy conmigo. Hoy no quiero ni la certeza de que no habrá abandonos. No me importan ni tu pasado, ni tus incertidumbres. Hoy es tiempo de ponerle ladrillos a nuestro muro. Hoy es tiempo infinito, hoy es tiempo que reinventamos juntos, hoy es hora de caminar a la par. Me basta, creeme que (por ahora) me basta, con que duermas hoy conmigo.


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